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Tuxtla Gutiérrez

Inicia carnaval zoque en Ocozocoautla

La fuerza telúrica de la música del tambor y el carrizo, combinada con las danzas ancestrales y el colorido de personajes revitaliza la tradición, el mito y la leyenda del carnaval del pueblo zoque que este domingo derramó su algarabía callejera y fundió a danzantes y espectadores que participaron lanzándose talco, espuma y confeti como parte de los rituales.

Las calles del centro de este municipio de la depresión central de Chiapas semejan, desde la mañana, un mosaico multicolor tornasolado con los vistosos trajes morados, rojos, naranjas y amarillos de intensos fulgores que se derraman durante el trayecto-procesión.

Como cada año, en domingo, la víspera del miércoles de ceniza mientras se aproxima la Semana Santa, el pueblo zoque y los visitantes invocan con el dinamismo y la potencia ancestrales a Tataj Jama, ( El Padre Sol), a quien piden por lluvias abundantes, buenas cosechas, armonía comunitaria y para que “no les lleguen calamidades”. Hoy más que nunca el clamor dancístico es más elevado ante pronósticos de un período de pocas precipitaciones pluviales y los estragos del cambio climático.

La fiesta de ” la carne libre” mezcla y personifica a “los tigres” (jaguares) en la danza del K”anhetze ( baile del tigre ). Vestidos con la imitada piel del felino, los zoques recorren y danzan en los atrios de las capillas de San Bernabé, San Antonio Abad, de la Santísima Trinidad y el templo parroquial a San Juan Bautista.

Este domingo fue también de la danza de Los Enlistonados, cuyas vestimentas y actos, retraen pasajes y figuras bíblicas, escenifican creencias católicas y de la cultura mahometana en tierras españolas . Los personajes de la danza simbolizan la lucha entre el bien y el mal, las batallas de moros contra cristianos, a decir de Ismael Pérez Flores, promotor y cronista del carnaval coiteco, como también se conoce al carnaval zoque de esta población. Los Enlistonados evocan la lucha legendaria de “ El David” y “Goliat”, según lo narra El Viejo Testamento.

El carnaval zoque “es arrechura” (alegría), gastronomía local y degustación de” curadito ” (bebida fermentada ).

En el carnaval de esta tierra de paisajes suaves y clima templado, se honra además al apóstol Santiago y San Bernabé, como también a los santos católicos San Antonio, santo Domingo, la Virgen de Natividad y a San Bernabé, que representan “el bien”.

La cultura árabe aporta también su legado de historia y leyenda. Lo representa El Mahoma, que representa “el mal” que lo simboliza con un machete de madera “ensangrentado”. El personaje se cubre el rostro con una máscara, lleva polaina y una cobija de capa que le otorga un aspecto señorial.

La calles amalgaman a espectadores y protagonistas del carnaval. Los prepara durante el año para los festejos. La emoción y la devoción les coloca atavíos, máscaras, tambores, flautas de carrizo. Les unta la piel de míticos jaguares de las montañas y bosques chiapanecos para enfrentar batallas imaginarias que datan y se transmiten con la oralidad de siglos como testimonio y herencia de los ancestros.

El David es un infante ataviado con un morral, provisto de machete, ballesta y la honda con la que aniquila finalmente a El Goliat rodeado de los vítores de la turba enardecida por el marasmo de la música y la danza.

Cimbra el estruendo de los tambores de piel de venado.” El tigre” danza, huye,se escabulle. El danzante intenta perderse entre la multitud. Enjaretado con la cabeza del felino, que la lleva cubierta de ixtle, y va calzado con huaraches de cuero sin curtir,el personaje encarna la fuerza y el vigor fundacional de los pueblos originarios de Chiapas.

En la vorágine del tam-tam aparece El Mono, que se  mezcla y confunde. Se trata de un niño vestido de negro, con una máscara del  primate. El atuendo simboliza las raíces y la alegría de los zoques. Al paso de Los Chores, estilizados danzantes, las calles se cubren de talco, confeti y espuma. 

El carnaval de los zoques se extiende por cuatro días. Concluye con el miércoles de ceniza y el ritual del baño de zapoyol ( semilla de mamey) para la purificación espiritual. El zapoyol se prepara con la semilla machacada del fruto que se mezcla con jabón de tocador y que es batido en una especie de pozol ( bebida de maíz y cacao).

El maestro Pérez Flores apuntó que la música del tambor y el carrizo, que exalta el carnaval y une las tres culturas – zoque, española y árabe -, hunde sus raíces en la leyenda local de una pareja de jóvenes enamorados que fueron separados por. un hombre acaudalado.

El relato dice que el hacendado raptó y llevó a “sus dominios” a la joven zoque llamada Chitonjoyo ( Flor Hermosa), novia de Tzacozoc, quien para verla a escondidas se comunicaba con ella mediante silbidos.

El captor se enteró de esa estrategia y trasladó a Chitonjoyo a otra región, donde ya no consiguió oír los silbidos de Tzacozoc. La leyenda afirma que empujado por el dolor de no ver a su amada el joven nunca dejó de silbar,y que esa sonoridad la retomaron las plantas de bambú con las cuales se elaboran las flautas de carrizo utilizadas en el carnaval, que “hasta ahora reproducen el sonido del atormentado enamorado”.

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