Agencias
El pleno del Senado legalizó el consumo de la marihuana para uso recreativo, lúdico, industrial, científico y eliminó al cáñamo del listado de sustancias sicotrópicas.
Con este aval histórico, 115 mil hectáreas cultivadas con la planta dejarán de ser clandestinas y se facilitará la liberación de al menos 12 mil 562 personas encarceladas por posesión menor, a quienes se les quitará ese antecedente penal.
Con 82 votos a favor, 18 en contra y siete abstenciones, se decidió que para consumo personal en casa se permita la posesión de, máximo, seis plantas o hasta ocho si vive más de un consumidor. La vivienda deberá tener barreras y mecanismos que impidan el ingreso de menores de edad y que el humo llegue a los vecinos.
El consumo también podrá hacerse en clubes registrados legalmente y alejados al menos 500 metros de áreas y lugares donde existan menores de edad, como escuelas y parques.
▶️ Para garantizar la libertad de cultivo y comercialización del cannabis, el Senado aprobó diversas regulaciones, ¡conócelas! 🙌🏼 pic.twitter.com/0uDKMkOO3v
— Senado de México (@senadomexicano) November 20, 2020
Las personas podrán portar hasta 28 gramos de marihuana para consumo personal, pero si exceden esa cantidad y hasta 200 gramos serán merecedores de una multa equivalente a 11 mil pesos; si rebasan los 200 gramos, la sanción será prisión de hasta diez años.
La asociación México Unido contra la Delincuencia lamentó que al aprobar el dictamen que regula el consumo recreativo de la marihuana, el Senado habilite “un mercado que permite a las empresas producir y comercializar cannabis, pero que penaliza y vigila a quien la va a consumir”.
En un comunicado, la asociación lamenta que el Senado “haya perdido una oportunidad histórica” de acabar con la persecución a quienes emplean marihuana y de “reorientar los esfuerzos policiacos y ministeriales hacia la atención de los delitos que más dañan a la sociedad como homicidio, feminicidio, secuestro y extorsión”.
“Desafortunadamente, la ley aprobada opta por continuar penalizando a los pobres y beneficiar sólo a unos cuantos”, considera.
Asegura, asimismo, que la nueva ley “crea una regulación excluyente que mantiene al resto de la población en un mercado ilícito y penalizado que seguirá afectando a las personas más desprotegidas”.
Fuente: Excelsior