GRC Noticias Chiapas
Las fechas emblemáticas y festivas en estos duros tiempos de pandemia se advierten como preludios fúnebres de malos augurios por cierta irresponsabilidad ciudadana que rompe protocolos de bioseguridad, ponen en riesgo sus vidas y contagian a sus familias y en caso extremo fallecen integrantes.
Chiapas registra desde hace algunas semanas un promedio diario de seis muertos por Covid-19 en instituciones médicas sin considerar a quienes fallecen en viviendas en áreas urbanas y comunidades.
Estos terribles estragos tienen relación con los contagios de las fiestas decembrinas y de inicio de 2021, La Navidad, el Año Nuevo y hasta la Candelaria.
En estos días asoma un nuevo riesgo, y no descartan nuevas contaminaciones virales. Que paradoja, lo que llaman el Día del Amor y la Amistad, si no se atiende el sentido común, podría desembocar en enfermedad, dolor, muerte y luto.
El 14 se febrero podría ser trágico si se bajara el cuidado contra el virus de los padecimientos y la muerte.
El método para preservar la salud y la vida es bien conocido: no dejar el cubrebocas, mantener la distancia necesaria, asearse las manos, no tocarse la cara estando en la calle.
El tapa bocas debe usarse con rigor en sitios cerrados aunque haya irresponsables que no lo hacen y debería obligárseles hacerlo, porque está de por medio la salud de los otros, porque las libertades tienen restricciones cuando se anteponen la Salud y la seguridad comunitaria, no sujetarse a esas medidas es pisotear los derechos de terceros que sí lo hacen y que buscan estar bien.
Es mucho mejor respirar con un tapabocas, así parezca molesto, que hacerlo con un tanque de oxígeno o estar intubado cuando ya los pulmones están taponados por el invisible monstruo de insaciable voracidad.
El llamado gubernamental y del gobernador Rutilio Escandón Cadenas en la víspera del 14 de febrero es bien oportuno, la alerta asumida por cada quien debe ser de sentido común. Si hay alguien afuera que está cazándonos sin que podamos ubicarnos es básico resguárdanos, protegernos del enemigo.