La Editorial
01/02/2022
El servicio público es una oportunidad, una responsabilidad y un privilegio para quien ostenta el cargo o la representación gubernamental.
La población elige a sus autoridades para que éstas asuman y cumplan con entrega, dedicación compromisos y obligaciones legales establecidos.
No se esperan favores ni actos de caridad de servidores y funcionarios públicos, sino respuestas y soluciones efectivas a demandas, necesidades y requerimientos.
La población tampoco espera tributar agradecimiento a ninguna autoridad por la labor realizada, si acaso un gesto de discreto reconocimiento, o de rechazo por incumplimientos.
El llamado a no utilizar a las instituciones públicas para resaltar egolatrías es oportuno y bienvenido.
Con esa determinación se anunció que desde el Ejecutivo estatal se enviará un decreto al Congreso del Estado que restringirá poner nombres de funcionarios públicos o de familiares a instituciones y obras públicas realizadas.
La medida buscará retirar esa práctica que en el pasado exaltó caprichos y expresiones individualistas que sólo contribuyeron a denigrar el oficio público.