La Editorial
05/10/2022
El sector transportista de 19 municipios de Chiapas, taxistas, colectiveros y otros, protestaron para exigir mayor seguridad y operativos más eficaces de combate a la delincuencia.
Hace un año que los hombres y mujeres del volante en la costa, sierra y frontera son víctimas de extorsiones y asesinatos.
Los delincuentes se asentaron en esas regiones. Con violencia, cobran extorsiones, y quienes se han resistido cayeron bajo las balas, o les dañaron sus vehículos.
Autoridades gubernamentales aplican algunas medidas de combate a la delincuencia que no son suficientes ante el crecimiento y la expansión de ésta.
El temor y la zozobra entre el sector aumenta, porque cuando se abre una nueva ruta o se adquieren nuevos vehículos caen sobre los transportistas las garras de la extorsión.
El transporte público es uno de los sectores más vulnerables para la extorsión. Los tentáculos de esa exigencia criminal se extienden a otras regiones, donde por el momento el silencio impone las reglas.
La seguridad y el orden es asunto del gobierno. La falta de garantías para el trabajo trae al final la huida, el atraso y la ausencia de oportunidades.