La Editorial
03/08/2023
El caso no resuelto de los 21 desaparecidos de Pantelhó y la impunidad con la que operan sus captores el grupo armado El Machete, confirman que la justicia no es pareja.
La justicia , pues, está cojitranca y se aplica casi por consigna sin importar la gravedad y el dolor de las víctimas colaterales.
El pasado 26 de julio, al cumplirse dos años del rapto colectivo arreciaron las protestas de familiares.
Aseguran que los retenidos nunca fueron buscados por el gobierno, como sí lo hicieron con los 16 trabajadores de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Estos trabajadores, se dice, fueron liberados por la presión de las fuerzas de seguridad, en las que participaron mil 300 soldados, policías helicópteros, drones y caninos .
Entre los familiares, se sabe hay un sentimiento de profunda frustración, tristeza y rabia, que incluye al presidente Andrés Manuel López Obrador, porque redujo su ayuda a palmaditas de consuelo y promesas, no obstante que en tres ocasiones en Chiapas se le suplicó que ordenara la búsqueda en las montañas de Pantelhó.
Los desaparecidos son un pendiente en la agenda gubernamental y una herida. Es una deuda que debe ser resuelta así se tratara de un solo desaparecido, porque el agravio a un ciudadano se extiende y ofende a todo el país